La empresa afirma que no se cuenta con los pilotos necesarios para cubrir el destino. Hace un mes, la ruta estaba confirmada

Un manto de misterio avanza sobre los vuelos de Aerolíneas Argentinas a Roma. Hace un mes, los voceros de la empresa habían confirmado esa ruta. Sin embargo, mientras la pelea salarial por la paritaria de los pilotos continúa sin resolverse, la presidenta de la compañía, Isela Constantini, advirtió que “los vuelos internacionales dependerán de que se puedan bajar los costos” de la firma.

La funcionaria y ex CEO de General Motors planteó además que todavía no están anotados los pilotos necesarios para cubrir esa ruta con los nuevos Airbus A300 que adquirió la firma. “Vamos a ver cómo es el traspaso de los pilotos desde los Airbus A340 a los A330, primero tenemos que ver que se pasen todos los que son necesarios para comenzar a volar con los nuevos aviones”, dijo en declaraciones a periodistas. “Los cursos de capacitación para los A330 comienzan ahora, de modo que tenemos que verificar si los traspasos se concretan”, agregó luego de participar en la Feria de Turismo (FIT), en la Rural.

Los dichos de Constantini surgen a pocos días de que el Presidente viaje a Roma para reunirse con el papa Francisco. La posibilidad de que finalmente se elimine la ruta directa habría generado cierto malestar en el Pontífice. En su entorno no pueden creer que la aerolínea de bandera del país de origen Santo Padre se quede sin una ruta a la capital italiana.

Las dudas sobre lo que ocurrirá con numerosas rutas con las que actualmente vuela Aerolíneas Argentinas viene desde hace meses. Constantini impulsa una redefinición del perfil de la compañía tras la gestión del diputado Mariano Recalde (La Cámpora), buscando hacerla más rentable y reducir el déficit en al menos 350 millones de dólares.

Las intenciones de Constantini en avanzar sobre este plano y en la reestructuración del personal de la compañía produce fuertes tensiones con los sindicatos que tienen representación en la empresa. El punto de mayor conflicto fue el 15 de septiembre pasado, cuando los pilotos de APLA (Aerolíneas) como de UALA (Austral) hicieron un paro de 16 horas que afectó a casi 20.000 personas.

Esa medida de fuerza comenzó después de que el presidente Macri clasurara el “Mini Davos” en el Centro Cultural Kirchner. Cuando se preveía que el centro de atención fuera el balance de ese encuentro, se transmitían las imágenes de miles de pasajeros sin poder volar en los aeropuertos. Fue una huelga que tuvo impacto político y erosionó a Constantini, quien calificó al paro de “una locura” y de provocar una pérdida de 5 millones de dólares.

Los pilotos piden un aumento salarial de 45% y una serie de concesiones complementarias, que ambas partes mantienen en reserva. El gremio no tiene apuro en cerrar. “Faltan algunas cuestiones de fondo que no están definidas”, dijo Pablo Biró, titular de APLA.

Ayer, Constantini fue a la Rural a anunciar la grilla de vuelos de verano de Aerolíneas, que a partir de diciembre aumentarán en medio centenar de frecuencias adicionales a destinos turísticos habituales de los argentinos, como la Costa, las provincias y ciudades de Brasil y Uruguay. Parece casi seguro la apuesta a profundizar los vuelos de cabotaje, pero la incógnita se cierne sobre los destinos de larga distancia, luego de la caída de los vuelos a La Habana (Cuba), Auckland (Nueva Zelanda) y Sidney (Australia), mientras avanza la llegada de las aerolíneas low cost al espacio aéreo argentino. (Agencia Télam)