El ministro de Educación consideró que el rechazo a la evaluación fue por “prejuicio ideológico”; “Macri va a liderar la revolución educativa”, afirmó

En medio de la creciente polémica con docentes y sindicatos por la evaluación Aprender 2016, el ministro de Educación, Esteban Bullrich , aseguró hoy que la resistencia a la prueba que busca establecer los niveles de aprendizaje fue “política” y estuvo basada en “prejuicios ideológicos”.

El funcionario, además, negó que el Gobierno busque privatizar las escuelas públicas, tal como denunciaron algunos gremios docentes. “El presidente Mauricio Macri va a liderar la revolución educativa que va a hacer de la escuela estatal una escuela del siglo XXI”, afirmó en diálogo con Radio Con Vos y La Red.

El ministro sostuvo que el operativo que comenzó ayer en escuelas públicas y privadas de todo el país fue un “éxito” y advirtió que “los números preliminares hablan de arriba del 90%” de participación de alumnos. “Por todo el trabajo que llevó, le pondría un 10 a lo que se hizo. Estamos lejos todavía del objetivo de generar una cultura evaluativa sin los miedos, pero en términos de laburo, lo veo como un 10”, resaltó.

Según Bullrich, la resistencia a la evaluación fue “política” e reiteró que el objetivo de la prueba no es “hacer rankings y penar a docentes”. “Hubo una resistencia basada en contextos políticos y de prejuicio ideológico que ya vivimos en la ciudad de Buenos Aires cuando comenzamos a evaluar anualmente”, apuntó.

Consultado sobre si el Gobierno tendría el objetivo de privatizar la educación pública, el funcionario respondió: “El Presidente va a liderar la revolución educativa que va a hacer de la escuela estatal, una escuela del siglo XXI. No solo vamos a ser un ejemplo para las escuelas privadas de la Argentina sino para el mundo. El cambio va a poner a la Argentina en un lugar de privilegio”.

Ante las protestas que generó Aprender 2016 en distintos sectores -incluyó paros y tomas de escuelas-, Bullrich explicó que el objetivo de la evaluación “no es sacar la radiografía sino evaluar el resultado y devolverle a cada escuela, en forma personalizada, algo que le permita mejorar el trabajo que está haciendo”.

Con respecto a las críticas de un sector docente sobre que no los convocaron para elaborar el cuestionario que presentaron a los alumnos, el ministro de Educación aseguró que se invitó a los gremios, pero que “no sirvió para acercar posiciones”. (La Nación)