Detenido desde el 5 de abril del año pasado por La Ruta del Dinero K, el empresario busca volver a Río Gallegos. En junio se debe presentar ante Casanello.

La semana pasada Lázaro Báez estuvo internado de urgencia por una arritmia severa en una clínica de Palermo, durante 24 horas, y después volvió al penal federal de Ezeiza donde está detenido, monitoreado por los médicos del hospital penitenciario. El empresario K intentó conseguir el arresto domiciliario por su estado de salud (además de arritmia tiene hipertensión y diabetes) pero no lo consiguió.

Ahora volverá a pedir este beneficio, a cambio de aportar información para la causa por La Ruta del Dinero K, por la que está preso desde el 5 de abril del año pasado. Báez mantendría conversaciones informales para tratar de seguir con la prisión pero en su domicilio en Río Gallegos, tras los frustrados reclamos de excarcelación, que fueron desestimados por la Justicia.

El empresario K estaría tratando de negociar con altas autoridades del Gobierno y del fiscal federal Guillermo Marijuan para alcanzar un acuerdo, a cambio de brindar información para la causa. En principio buscaría ser trasladado a la cárcel de Río Gallegos, por el grave estado de salud de su madre. Aunque por el momento los datos que aportó el dueño de Austral Construcciones no serían de suficiente peso como para que pudiera acceder a este beneficio.

El detenido empresario K fue citado por el juez federal Sebastián Casanello para ampliar su declaración indagatoria en la causa el próximo 6 de junio, después de que el magistrado recibiera información de Suiza sobre movimientos de cuentas vinculadas con el dueño de Austral. Previamente se presentarán sus hijos Leandro, Luciana, Melina y Martín Báez, que trataron sin éxito negociar con el fiscal y funcionarios, consigna La Nación.

El camino hacia el “arrepentimiento”

Los procedimientos para este tipo de casos indican que los detenidos que busquen conseguir beneficios a cambio del aporte de información deben negociar con la fiscalía, en este caso, con Marijuan. Los “arrepentidos” -como el exvalijero Leonardo Fariña- deberán cooperar con datos que permitan avanzar en la causa o implicar a otros involucrados que estén por encima suyo.

Generalmente el beneficiado suele ser el “primer arrepentido”: en este caso fue Fariña, que involucró en la causa por lavado de dinero a la expresidenta Cristina Kirchner. Después de su declaración el exvalijero K -que estaba preso por otro caso, por evasión fiscal- consiguió la libertad y se convirtió en un imputado protegido por fuerzas de seguridad. Báez quiere conseguir un beneficio similar.

A fines del año pasado hubo un intento del empresario K de convertirse en “arrepentido”, cuando sus hijos se reunieron con Marijuan y un funcionario del Ministerio de Justicia en Tribunales. La clave del plan era que el ex zar de la obra pública en Santa Cruz “prendiera el ventilador” y brindara información que pudiera complicar a la expresidenta, pero esto jamás pasó. Ese mismo día Báez recusó a Marijuan y se desvaneció todo. Ahora, a más de un año de su encarcelamiento, estaría dispuesto a dar vuelta la página.

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