Fue 0-0 en La Plata con Estudiantes y Newell’s puede acercarse a un punto. Los de Barros Schelotto reciben a River en la próxima fecha.

Boca no pudo en La Plata ante Estudiantes. En el Estadio Único, el líder del torneo igualó sin goles en un partido caliente pero chato desde lo futbolístico y así permitió que sus perseguidores se acerquen.

Al conjunto de Guillermo Barros Schelotto le faltaba precisión al llegar al área. Estudiantes salía rápido de contra, buscando mediante centros a Viatri.

En este marco de pocas emociones en los arcos, una polémica pudo cambiar el partido. Darío Benedetto cayó en el área y reclamó un pisotón de Santiago Ascacibar. Silvio Trucco, muy cerca de la jugada, no cobró penal. No fue la única polémica de la primera mitad. También en el área de Boca se reclamó penal cuando Agustín Rossi salió, chocó y mandó al piso a Juan Cavallaro.

Estudiantes reclamó y, en especial, Claudio Vivas, quien se fue expulsado y reaccionó lleno de furia: rompió su camisa, se la sacó, y se fue insultando.

Centurión, en su regreso, no lograba desequilibrar y fue cambiado por Walter Bou en la mitad del complemento. Tampoco Pavón logró generar situaciones claras.

Fue a puro empuje que Boca intentó en el final. Y estuvo cerca, pero Insaurralde no alcanzó a empujar un cabezazo de Benedetto que se fue cerca. Bentancur también pudo marcar el gol al robar una pelota a Andújar.

Así, Boca dejó abierta así la puerta a sus perseguidores: River, que le ganó a Temperley, quedó a siete, con un partido menos, y lo visitará en la Bombonera la próxima semana. Newell’s, que juega este domingo ante Independiente, puede quedar a un punto si gana. Colón, si derrota a Atlético Tucumán, quedará a cuatro. Racing, está a siete.

Festejó River. Le ganó a Temperley 4-1 en el Monumental y no se baja de la pelea. Con dos goles de Lucas Alario (uno de penal), uno de Sebastián Driussi y otro de Camilo Mayada se puso a siete puntos de Boca, pero tiene un partido menos (contra Atlético Tucumán) y en la próxima fecha visita la Bombonera.

River, tuvo la pelota y la manejó con criterio, con Ariel Rojas como eje.

El primer tiempo fue parejo. El equipo de Marcelo Gallardo tomaba las riendas pero no estaba fino en los metros finales. Hasta que Temperley falló en la salida y entre Rodrigo Mora y Lucas Alario armaron un golazo que destrabó el partido. Doble pared y definición ajustada de Alario para el 1-0.

River había conseguido lo más difícil. Pero la alegría le duró muy poco. Mauro Guevgeozian pivoteó y abrió la pelota a la derecha para el ingreso de Cristian Chimino que llegaba como un tren.

En el segundo tiempo River pudo marcar la diferencia. Temperley ya no logró mantener el ritmo. A los 17 minutos, un remate del Pity Martínez pegó en la mano de Aguirre y el árbitro Fernando Echenique cobró el penal que Alario, con un buen derechazo contra el palo izquierdo, transformó en el 2-1.

Fue un mazazo para el Gasolero. Y la tranquilidad que necesitaba el local para empezar a gestar el triunfo. A los 24, llegó el tercero que liquidó la historia. Chimino dudó en la salida y el Pity Martínez lo presionó hasta quitarle la pelota. Con ventaja, la puso al medio y encontró a Driussi en el corazón del área que la empujó al 3-1.

El cierre fue para florearse. Decorar la goleada con un golazo de Camilo Mayada. Y empezar a pensar en Boca.

River le manda un mensaje a su clásico rival. Está vivo. No se baja de la pelea por el título: ya le recortó puntos por el empate de Boca en La Plata y quedó a siete, pero con un partido menos ya que debe el postergado con Atlético de Tucumán. Y el próximo domingo se verán las caras en la Bombonera.

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