Beijing llamó a la prudencia y a evitar que la crisis escale a un nivel irreversible e inmanejable.

Existe la percepción de que la guerra podría estallar en cualquier momento”, advirtió el canciller chino, Wang Yi, sobre la crisis creciente con Corea del Norte y la eventual participación en el conflicto, de modo directo, de los Estados Unidos. ”Pienso que todas las partes interesadas deberían mantener alta la vigilancia sobre esta cuestión”.

El Imperio del Centro ha venido reclamando prudencia a todas las partes y desaconsejado una acción unilateral sobre el desafiante régimen dictatorial de Corea del Norte. Pero el presidente norteamericano Donald Trump ha insistido que su país esta en condiciones de actuar por su cuenta si Beijing, un socio crítico de Pyongyang no actúa para contener el conflicto.

“Llamamos a toda las partes de abstener de cualquier provocación y cruce de amenazas tanto en palabras como acciones. No deben dejar que la situación alcanzar un nivel irreversible e inmanejable”, sostuvo el ministro.

Trump y su colega chino Xi Jinping se han mantenido en contacto telefónico desde l a cumbre que sostuvieron la semana pasada en Florida, según indicaron fuentes a la agencia Reuters. En la agenda figura además redoblar las sanciones económicas contra Corea del Norte.

En ese sentido Air China, la aerolínea china de bandera, anunció la suspensión temporal de algunos de sus vuelos a Pyongyang, a partir del lunes. La aerolínea es la única compañía aérea china en volar desde este país hasta Corea del Norte. Inicialmente se había informado que la suspensión sería total.

Aunque el argumento formal es la caída de las ventas, los analistas indicaron que es un signo de la elevada frustración del gigante asiático con su vecinos. En ese sentido se trata de una sanción encubierta que se suma a la decisión de Beijing de suspender este año la compra de carbón a la dictadura norcoreana, uno de sus principales productos de exportación y recolección de recursos.

Aunque China es el único aliado con que cuenta Corea del Norte, el régimen de Pyongyang actúa con evidente desdén hacia Beijing que se ha enterado de algunos de sus ensayos y otros ejercicios militares por la prensa. Sin embargo se ha denunciado que parte de su misilística cuenta con insumos traídos desde China.

El Imperio del Centro ha circulado entre la posibilidad de que este litigio acabe con la disolución del régimen en una unión con el sur de la península. Esa intención creció de modo concreto durante la pasada administración de Barack Obama cuando ya no parecía necesario mantener un “buffer” en la frontera para contener a la capitalista Corea del Sur.

En general Beijing ha tenido una fluida relación con Seúl, pero ese vínculo se malogró recientemente después de que EE.UU. colocó en el sur de la península un equipamiento antimisilístico que por su envergadura rompió el equilibro estratégico en el área, según la denuncia persisten de China.

Desde entonces Beijing ha venido aplicando una serie de sanciones contra Corea del Sur consistentes en la reducción de los vuelos turísticos, y la presión contra las cadenas de comercios que Seúl ha desplegado en China, muchas de las cuales fueron atacadas.

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