Se tomarán evaluaciones a 1.400.000 estudiantes del último año de la secundaria y de 6° grado de la primaria de escuelas públicas y privadas, para determinar el nivel de conocimientos en lengua, matemática, ciencias naturales y sociales. Los que no participen no tendrán clases.

La prueba nacional, que fue aprobada en el último Consejo Federal de Educación, está orientada a conocer cuánto saben los estudiantes en esas materias básicas, además de reunir información sobre cómo se trabaja en la escuela.

Este martes se evaluarán las dos primeras materias mencionadas y el miércoles se tomarán contenidos de ciencias naturales y sociales para los alumnos del último año de la secundaria y, a modo de muestra representativa, a un grupo de estudiantes de tercer grado de escuela primaria.

Aprender 2016 involucra a 840.028 alumnos del nivel primario; 518.456 del nivel secundario; 31.365 veedores (directivos); 71.606 aplicadores (docentes presentes en las aulas donde se evalúa); 600 coordinadores de cabeceras (donde se referencia un conjunto de establecimientos); 70 personas de apoyo en grandes provincias, y 48 de apoyo en las unidades de evaluación. En total, se movilizarán ese día 1.462.173 integrantes de la comunidad educativa nacional.

Este nuevo modelo de prueba estandarizada denominada Aprender fue impulsada por el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación.

Si bien la Ley Nacional de Educación contempla operativos de evaluación, este nuevo modelo ha sido cuestionado por diversos sectores del ámbito educativo, desde los gremios docentes a los centros de estudiantes.

El ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, defendió su aplicación y aseguró que “vamos a garantizar este operativo, es una pena esta postura, es como enojarse con una radiografía porque el hueso está quebrado”.

Asimismo, remarcó que algunos sectores docentes “quieren promover un prejuicio, con el miedo de que vamos a realizar ránkings o que vamos a tomar datos, pero lo que queremos es tener información para tomar mejores decisiones”.

El ministro planteó que existen cuestiones a las que todavía no hay respuesta certera, como “por qué abandonan los chicos el secundario, por qué tenemos problemas de lectura en la primaria, o por qué los chicos llegan a la universidad sin comprensión lectora”.

“La evaluación no nos va a decir cuáles son los problemas, no va resolver nada, es como la radiografía, por sí sola no va a curar el hueso, pero por lo menos queremos hacer un plan con información verídica y veraz, que hoy no la hay”.

A su vez desterró la idea de que la escuela que tenga alumnos con bajos niveles de aprendizaje -de acuerdo con los resultado del operativo- será sancionada.

Por su parte, Jorge Adaro, secretario general del gremio docente Ademys, manifestó su “rechazo absoluto a esta evaluación” y anunció una concentración para mañana a las 7 de la mañana en Acoyte y Rivadavia.

“Después vamos a ir a las escuelas a pedir un quite de colaboración a los docentes que participan de la evaluación”, agregó.

“Entendemos que ésta es una prueba estandarizada que no refleja de manera alguna el aprendizaje en el aula. Se toma la misma evaluación en todo el país y se deja de lado el contexto social, sea grupal o individual”, precisó Adaro.

Y agregó: “Los diseños curriculares para la educación plantean tener en cuenta un marco teórico donde se desarrollan las clases. Estos diseños piden respetar la trayectoria educativa que tiene cada alumno y sus progresos. Un docente para evaluar a sus alumnos toma en cuenta todas las realidades, individuales y del grupo; esta evaluación es estandarizada y no refleja una realidad”, afirmó.

Por último el gremialista detalló que “el modelo de evaluación fue realizado por una empresa multinacional que no tiene ninguna conexión con la docencia ni forma parte del sistema educativo, no hay actores educativos, es mas de carácter empresarial”.