Luis Novaresio comenzó la última emisión de Debo Decir, su programa dominical en la pantalla de América, con un mensaje en memoria de su mamá, que murió el pasado martes.

“Hoy es un día muy difícil para mí. Es un día que tiene que ver con la vuelta a la TV después de que mi vieja no esté más. Va a ser muy difícil. Algunos lo saben, otros no, mi vieja falleció hace muy pocos días. Quiero dedicarle el programa a ella, María Olimpia”, arrancó diciendo el periodista.

Luego, la figura de América detalló que su mamá sufrió un accidente doméstico y no logró recuperarse: “El 12 de enero tuvo una caída, se fracturó la cadera y, a partir de ahí, empezó a pelear con gran hidalguía hasta que, en Semana Santa, se fue”.

Novaresio también se tomó algunos minutos para dirigirse a sus compañeros de trabajo, a las autoridades de América y a los profesionales que atendieron a su mamá: “Quiero agradecerle al canal que me bancó estos tres meses. A Liliana Parodi por el afecto físico. Quiero agradecer muchísimo a los médicos, a todo el Sanatorio Parque de la Ciudad de Rosario, especialmente a las enfermeras. No encontré el adjetivo para agradecer a las enfermeras que asisten a las personas enfermas. Son próceres, son heroínas”.

“Hoy, en Pascua, quiero agradecer a alguien que le hace honor a su nombre. Mi vieja tenía una enfermedad no frecuente y se trataba con hematólogos. El de toda la vida de mi vieja se llama Ángel Gabriel. Como buen agnóstico digo que le hace honor a la tradición del Ángel Gabriel, que es la anunciación, decir ‘acá estoy'”, agregó.

“Cuando se mueren tus padres no es técnicamente lo que dice el diccionario, pero te sentís huérfano. Y la orfandad, a cualquier edad, te hace adulto de un sopapo. Cuando mirás para arriba y no hay decís, ‘pucha’, sos adulto, tomás las decisiones. Tomar la decisión de decir hagamos más asistencia a mi vieja para que prolongue su agonía o no”, continuó.

Después el periodista señaló cuál fue la mayor enseñanza que le dejó su madre: “Soy una película italiana. Soy hijo único de madre viuda, con toda mi familia en el exterior. Falta Sofia Loren lavando la ropa en un arroyo y es una película italiana. Esto me lo enseñó mi vieja, esto de poder desdramatizar. En una época la pasábamos mal y comíamos pastas todos los días. Mi vieja en vez de decirme que comíamos pasta todos los días porque la estábamos pasando mal, me decía que era porque éramos italianos”.

“Ese es el recuerdo de mi vieja, María Olimpia, a quien voy a extrañar enormemente, la tenacidad, la dignidad y reírme en situaciones tremendas como estas”, añadió.

“Yo no doy consejos porque soy sartreano. Sartre decía que uno no pide nunca consejos sino que pide convalidar la decisión que ya ha tomado. No se pierdan la chance de abrazar a los que quieren y no ser como los gringos, que creíamos que demostrar físicamente el amor es una estupidez. Es lo que te salva. En esta Pascua en la que uno pasa de la muerte a la resurrección, de la sumisión a la libertad, quiero desearles que puedan expresar cuánto quieren a los que quieren”, finalizó Novaresio con lágrimas en los ojos.
(Infobae)