La separación se da tras una fuerte purga policial y la detención de un comisario mayor por corrupción.

El comisario Fabián Perroni, segundo en la línea jerárquica de la fuerza, será el sucesor de Bressi. Desarrolló su carrera en la departamental de Lanús, desde donde saltó a la jefatura.

Desde un comienzo, Bressi debió afrontar sospechas externas e internas: recelos de excompañeros, investigaciones periodísticas por violencia de género, un pasado opaco como jefe de drogas ilícitas y denuncias de la diputada Elisa Carrió conformaron un cóctel que nunca terminar de digerir.

Por caso, el ex superintendente de Seguridad de Mar del Plata Marcelo Di Pasqua había denunciado a Bressi por supuestos vínculos con el narcotráfico. El fiscal Romero, meses atrás, descartó la denuncia considerando que buscaba una “vendetta personal”.

El “fuego amigo” también hirió la gestión Bressi. La diputada oficialista Elisa Carrió fue una de las principales detractoras del ahora exjefe de la Bonaerense y aprovechó varias oportunidades para denunciar presuntos vínculos con el narcotráfico.

El caso de los sobres con dinero en la departamental de La Plata fue otra bomba de corrupción que explotó en sus manos. El fiscal Marcelo Martini había reclamado investigar a Bressi ya que si bien no tenía acreditado ningún delito, Asuntos Internos “debe iniciar un sumario administrativo”.

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