Orsanic sorprendió a varios y la semifinal ante Gran Bretaña de la Copa Davis arrancará con el tandilense ante el 2 del mundo.

Llegó el fin de las especulaciones y los análisis. Es la hora de jugar una semifinal que pinta bien complicada y que, acaso justamente por eso, ofrece la posibilidad de lograr un resultado que haga ruido. A las 13 (9 de Argentina), con televisación de TyC Sports, cuando Juan Martín Del Potro ingrese al estadio Emirates de Glasgow para desafiar en el patio de su casa a Andy Murray, Argentina irá no sólo en busca de su quinta final de la Copa Davis. El equipo de Daniel Orsanic buscará hacer historia. A todo o nada, a juzgar por la formación elegida.

La integración del binomio que afrontará el primer día de competencia ofrece una trastienda a desmenuzar. Y no sólo por la designación de Delpo como adversario de Murray, sino también por la elección de Guido Pella como segundo singlista para enfrentar, después del duelo de gigantes, a Kyle Edmund, el mismo que pasó el año pasado por Buenos Aires para ganar experiencia y terminó asombrando.

Se dijo ayer que pocas series de la Davis permitían conjeturar tanto con una formación. Debe agregarse que hubo pocas con tanto hermetismo. Incluir a Pella como single 2, lo que automáticamente ubicó a Del Potro como rival de Murray, terminó con las dudas de los de afuera. En el cuerpo técnico, en cambio, esas dudas casi no existieron.

La idea del diseño del equipo que saldrá a la cancha llegó a Glasgow junto con el cuerpo técnico. Viajó con ellos desde Nueva York, donde empezó a tomar forma. Para ello resultó clave la charla mantenida con Del Potro, que sólo se concretó, por respeto al jugador, una vez que quedó eliminado ante Stan Wawrinka.delpo vs murray.jpg1

¿Cuál era esa idea? Aprovechar al mejor Del Potro para desafiar a Murray el primer día apostando a un tandilense en plenitud. Después de todo, a Murray habría que ganarle al menos un punto y al escocés podría incomodarlo tener que abrir el match ante el mejor tenista rival, el que tanto lo complicó en Río de Janeiro. Luego habría tiempo para armar el dobles con Mayer. Y el domingo… el domingo quedaba demasiado lejos.

“Era una idea inicial que teníamos con Mariano y que la compartimos con Juan Martín. Y sobre Guido, lo terminamos de decidir durante la semana. Tanto Guido como Fede y Leo dejaron todo en cada entrenamiento, pero creo que esto es lo mejor para comenzar”, resumió Orsanic haciendo referencia al plan armado junto a Mariano Hood, el subcapitán.

La apuesta por Murray-Del Potro para el primer día contaba con una ventaja adicional: la sorpresa. Y así fue: Edmund peloteó toda la semana contra un sparring diestro imaginando un duelo con Del Potro. Nunca contra un zurdo como Pella. Aunque los rostros británicos, cuando se dio a conocer el equipo argentino, carecieron de toda expresividad. ¿Flema inglesa o disimulo?

Justamente ahí, en la elección del segundo singlista, había que jugar otra carta: no sería Mayer porque la inclusión del correntino habría impedido cruzar a Del Potro con la estrella británica. Aunque no lo sabía, Pella había llegado a Londres y después a Glasgow con enormes chances de jugar hoy.

El paso de los días y de las prácticas, primero en el club David Lloyd y luego en el Emirates, le permitió al cuerpo técnico afirmarse en sus decisiones. Del Potro pasó de movimientos poco exigidos a un nivel superlativo, el mismo que mostró en los Juegos Olímpícos y en Flushing Meadows. Y Pella, como se suponía, mostró una mejor adaptación que Delbonis a la cancha de madera azul. Por si faltaban las buenas noticias, Mayer no mostró secuelas de su molestia en el hombro. Una fija para el dobles y, por qué no, una carta sorpresiva para el domingo.

El miércoles a la noche Orsanic convocó a todo el equipo en una habitación del hotel y le anunció la formación. No hubo reproches. Ya parece una costumbre de este grupo tirar con la misma fuerza y para el mismo lado.

Ahora bien. Es muy delicado considerar si la decisión constituye un acierto o un error. Sólo él y su equipo semblantearon a cada jugador e imaginaron los escenarios. Lo que no se le puede negar es la audacia: la apuesta es fuerte porque una victoria de Del Potro encarrilará la serie y permitirá llegar al domingo con chances. Qué ocurrirá con el as de espada derrotado y sin el tanque lleno para encarar el dobles y la jornada final es la gran incógnita. Evitar el choque de los dos mejores el primer día acaso habría sido más convencional, aunque también es cierto que Mayer bien pudo haber llegado desgastado al dobles en ese caso. Y una duda más: ¿no era mejor enfrentar a Pella con Edmund en un quinto punto disfrutando de la imaginable presión que supondría para el joven? Preguntas que es mejor plantear ahora y no “con el diario del lunes”.

Ayer, de tarde, Mayer practicó ejercicios de dobles devolviendo saques y enfrentando, solo, a Orsanic y Pella. El correntino fue anunciado para mañana junto a Delbonis, que no se entrenó con él. Ahí también sobrevuela una decisión de Orsanic, más previsible pero que por ahora también mantiene en secreto. Como mantuvo aquellos otros. Tan bien guardados.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.