El conductor de Intrusos habló tras dejar el Finocchietto. Y se refirió al gran gesto de su expareja. ¿Hay otra revancha para el amor?

La señal de alerta que le dio el cuerpo cuando el viernes empezó a sentir mareos en su camarín, minutos antes de que sonara la canción de Barry White en el piso de Intrusos, terminó por convencerlo de que era el momento. Pero hubo alguien más que ayudó a Jorge Rial (54) a tomar la sana decisión de hacerse un chequeo completo, más allá de las obvias recomendaciones médicas de su doctor de cabecera, Guillermo Capuya. Ese alguien fue Agustina Kämpfer (35), algo más que la expareja del conductor. Su presencia en el Sanatorio Finocchietto desde las 19 horas del martes hasta las 17 horas del miércoles, cuando le dieron el alta al periodista, da cuenta de eso.

Algunos desajustes en los parámetros de la presión del exconductor de Gran Hermano fueron otra de las señales que desembocaron en esta internación programada. “Se está haciendo unos chequeos que requieren internación, y está muy bien. No quiero que trascienda que tuvo algo porque gracias al universo no es así”, le dijo Kämpfer a Ciudad.com en la mañana del miércoles. Y luego llegó la respuesta a la pregunta obligada: “No estoy acompañando a Jorge como su pareja. Él sabe que cuenta conmigo siempre que me necesite, por eso estoy acá. Y yo también sé que él va a estar cuando yo lo necesite, más allá de las circunstancias. Es así”.

Más allá de la aclaración de la periodista, no dejó de sorprender su presencia en el sanatorio, luego del fin de un romance que tuvo dos etapas y un final que pareció conflictivo, aunque nunca con la puerta cerrada bajo llave. “Es lindo estar enamorado. Aunque no alcance”, había twitteado Rial el 29 de julio. “Estamos distanciados, pero en buena relación”, acotó dos semanas después el conductor, luego de un fin de semana de soltería en Miami. Entonces, ante este cuadro de situación que le suma un capítulo a la novela de la vida misma de ambos, ¿se abrió la puerta nuevamente?

Mientras regresaba a su casa de Bajo Belgrano tras recibir el alta, Jorge Rial habló en exclusiva con Ciudad.com. Y dejó algunos títulos como para creer que, al menos, esa puerta está entornada.

-¿Cómo estás, Jorge? ¿Salió todo bien?

-Bien, gracias por preocuparse. Fue un chequeo. No de rutina, pero sí uno que tengo que hacer una vez cada uno o dos años, y me lo hice todo junto en vez de hacerlo por partes, por eso me interné la noche anterior. Pero ya está, todo perfecto por suerte. Mañana voy a laburar normalmente.

-¿Fue importante para vos que Agustina te haya acompañado en este momento?

-Sí, una grande la verdad. Estuvo desde el momento en que tomé la decisión de hacerme el chequeo la semana pasada. Ella fue la que más insistió para que me lo hiciera. Más allá de que era nada más que un chequeo, me quiso acompañar. Mis hijas tenían colegio, aunque también estuvieron al mediodía en el sanatorio conmigo. Agustina vino ayer a la noche, se quedó conmigo, recién se fue para su casa. Diez puntos. Estuvo al lado mío. La necesité y estuvo.

-¿Cómo definirías hoy tu relación con ella? La sensación es la de que hay un cariño que va más allá de una relación de pareja…

-Ja, ja. No me hagas un reportaje de eso, ya está. Con lo que les dijo ella está bien.
Fuente: Ciudad.com