Hablaron tras los cruces por el hallazgo de la efedrina en Ezeiza, que habían reavivado la puja. El avance de la causa contra el desplazado titular de la Aduana

“Es que nunca hubo guerra”. Con evasivas, como si las últimas semanas no hubieran sido como un campo minado, en el entorno de Patricia Bullrich y de Juan José Gómez Centurión intentaron restarle dramatismo a la charla que la ministra y el desplazado titular de la Dirección General de Aduanas tuvieron por estos días, y que sirvió para bajarle el tono a una disputa que mantenía en vilo hasta al propio Mauricio Macri.

Según pudo saber Infobae de fuentes cercanas a ambos funcionarios, Bullrich y Gómez Centurión hablaron por teléfono la semana pasada y descomprimieron una relación que había implosionado desde la salida del ex titular de la Aduana, hace poco más de un mes, con fuertes coletazos dentro del gabinete macrista. La noche del viernes 19 de agosto, el Presidente ordenó el desplazamiento transitorio de Gómez Centurión tras una denuncia penal formulada por la ministra de Seguridad, en base a audios aportados por fuentes anónimas, por supuestas irregularidades al frente de la DGA. Macri, dejan trascender los íntimos con los que habló por esas horas, no pegó un ojo durante toda esa madrugada.

Desde esa noche, la relación entre Bullrich y Gómez Centurión entró en un espiral de encontronazos que hasta el diálogo telefónico de los últimos días no parecía encontrar una tregua. “Eso es fuego enemigo. Es una operación de armado de una causa”, se había desahogado el ex titular de la Aduana entre sus íntimos sobre la denuncia radicada por la ministra.

Según las fuentes, durante la charla ambos funcionarios expusieron sus visiones y hasta quedaron en reunirse, una situación que aún no se dio “por cuestiones de agenda”. Una de las versiones, que desde el entorno de ambos no pudo ser confirmada, daba cuenta que había existido un encuentro. El acercamiento entre ambos fue propiciado por Macri, fastidiado con las internas entre algunos de sus funcionarios. Así se mostró el jefe de Estado antes del viaje a Nueva York, donde esta semana participó de la asamblea General de las Naciones Unidas, mientras analizaba las últimas encuestas con su jefe de Gabinete y un puñado de colaboradores.

Hace dos semanas, la interna entre la ministra de Seguridad y Gómez Centurión –que fue reubicado interinamente en la AFIP como asesor de Ernesto Donato, mano derecha de Alberto Abad– había recrudecido tras el hallazgo de 250 kilos de efedrina en barriles en un depósito del aeropuerto internacional de Ezeiza. El operativo se dio tras una presentación del ex titular de la Aduana ante el juzgado de María Romilda Servini, pero Bullrich salió al cruce del funcionario tras el decomiso del precursor químico, que había sido importado en el 2011. “Gómez Centurión no es el primero que denuncia esto. El ministerio avisó a la Aduana en mayo que el cargamento podía estar allí. El Estado tiene que trabajar seriamente, la Aduana tendría que haber denunciado esto penalmente ante Servini”, había disparado la ministra.

Antes, el militar retirado se había fotografiado con Elisa Carrió, que lo defendió públicamente, y fue recibido en la quinta de Olivos por Macri, en un gesto de distensión por parte del Presidente.

En medio de la amnistía entre la ministra de Seguridad y el desplazado titular de la DGA, la Justicia avanza en la investigación sobre Gómez Centurión y Oldemar Carlos “Cuqui” Barreiro Laborda, el ex dueño de la empresa Lo Jack que habría pedido coimas y habría incurrido en maniobras delictivas en la órbita de la Aduana, según él bajo el paraguas del funcionario. En un escrito presentado ante el juez Ariel Lijo, a cargo de la investigación, Gómez Centurión admitió que sabía que Barreiro Laborda hacía gestiones en su nombre. Pero nunca lo denunció. El juez, que por estas horas avanza raudo en una serie de entrecruzamientos telefónicos que podrían arrojar sorprendentes resultados, baraja, por lo pronto, el delito de encubrimiento por parte del desplazado titular de la Aduana.(Infobae)

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