La Legislatura mendocina aprobó este miércoles una ley que obliga a trabajar a los presos condenados y apunta a terminar con la “ociosidad” dentro de los penales de la provincia.

En la fundamentación del proyecto, el gobierno indicó que “encara una puesta en dirección al trabajo, limitando el derecho al ocio y con la idea de replicar la realidad externa” en las cárceles.

En ese marco, el texto señala que el recluso condenado “deberá estar en actividad, lo que le permitirá una vida mejor para él y para quienes se encuentren en derredor, pero a su vez para estar mejor preparado para volver a la sociedad, para que ésta pueda recibirlo y tenga conocimientos que le permitan trabajar legalmente”.

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