El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva reaccionó hoy con “indignación” a la denuncia por corrupción, en un discurso en el que lloró y calificó como “analfabetos políticos” a los fiscales que lo imputaron “sin pruebas”, y a los que les reclamó disculpas para él y su familia.
“Los desafío a que prueben una corrupción que yo haya cometido y seré yo el que iré caminando para ser detenido; ellos tienen que aprender que no están habituados al hecho de que conquisté el derecho de andar con la frente en alto en este país”, dijo.
En un discurso de casi una hora y media durante el cual lloró, el ex mandatario sostuvo que quieren terminar con su vida política y, tras repasar su historia de vida, de la pobreza extrema a la presidencia, dijo que es víctima de una injusticia por parte de fiscales que buscan “cinco minutos de gloria” con un “show pirotécnico”.
Rodeado por la máxima dirigencia del arco de izquierda y de los movimientos sociales del país, en un hotel del centro de San Pablo, Lula respondió con una declaración al Ministerio Público Federal que lo denunció ante el juez Sérgio Moro de ser el dueño encubierto de un departamento en la playa de Guarujá pagado como soborno por una empresa constructora involucrada en el escándalo de Petrobras.