El depravado tocó a la menor en sus partes íntimas en el tren Sarmiento, en un viaje en el que ella iba con su abuela. La menor lloró, pudo identificar al degenerado que fue detenido por la policía que “evitó que lo lincharan los otros pasajeros” según contó el padre de la víctima que, además, afirmó que su hija “tiene miedo y no quiere viajar más”.

Una nena, un hombre y una estación de tren. Son los tres protagonistas que vienen participando de varias historias aterradoras en el transporte público, que suceden cada vez más a menudo en la sociedad.

En esta oportunidad, el escenario fue el ferrocarril de la línea Sarmiento, donde el martes, cerca de las seis de la tarde, una menor de 12 años viajaba con su abuela en medio de un tumulto propio de la hora de regreso en día laboral.

Según denunció su padre, un acosador aprovechó la situación para acceder a las partes íntimas de su hija. El hombre, de aproximadamente unos 40 años, fue detenido por el personal policial y trasladado a la comisaría segunda de Haedo.

Alfredo Benítez, padre de la víctima, explicó con detalles la pesadilla que debió vivir la menor en el vagón:
Mi mamá venía con mi hija y este violador estaba encimado. La nena empezó a llorar a la altura de la estación de Ramos Mejía y mi mamá la trataba de calmar y le preguntaba qué le había pasado. Ella no podía responder del susto hasta que pudo decirle que la habían tocado y pudo identificar a este hombre, al que en pocos segundos lo detuvieron. Actuó muy bien la policía, que no dejó que los demás pasajeros lo lincharan“. Y agregó que su hija, Milagros, “está muy asustada y no quiere viajar más“.

Ante este episodio, la menor fue revisada por un médico de Haedo, que confirmó que “no tenía lesión, sólo fue un toque y no llegó a mayores porque mi hija tenía un short“, según definió su papá, quien señaló que el acusado está radicado en Merlo y se desempeña como albañil.

El accionar policial fue inmediato y el personal pudo detener al hombre y trasladarlo a la comisaría, donde permanece detenido.

Este es uno más de los tantos casos que ocurren casi a diario en trenes, subtes y colectivos, donde muchos de estos hombres buscan aprovechar el tumulto con el objetivo de gozar del momento sin ser conscientes del daño que están ocasionando en la víctima.
(Crónica)

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