Bandas rivales se enfrentaron en la cárcel de Boa Vista, en el estado de Roraima. Siete de las víctimas fueron decapitadas y otras seis quemadas vivas, mientras que un centenar de familiares fueron tomados de rehenes.

Bandas rivales se enfrentaron violentamente en la cárcel de Boa Vista, en el estado brasileño de Roraima, y al menos 25 presos murieron, informó hoy el sitio O Globo. Siete de las víctimas fueron decapitadas y otras seis quemadas vivas, dijo la policía.

Durante los enfrentamientos ocurridos el domingo en la prisión Agrícola de Monte Cristo -que tiene una capacidad para 740 detenidos, pero alberga a 1.400-, un centenar de familiares fueron tomados de rehenes mientras los internos exigían hablar con una jueza. Finalmente fueron liberados por una unidad especial, señaló el Ministerio de Justicia del estado de Roraima.

Los disturbios comenzaron durante el horario de visitas en la tarde del domingo, cuando un grupo de presos de una sección de metió en otra. Llevaban cuchillos y tablas de madera, señaló al mismo medio la esposa de uno de los internos que estuvo presente. Por la noche la situación se calmó.

Se desconocen las causas de la pelea entre las bandas. Según algunos medios, los atacantes formaban parte de la organización criminal Primeiro Comando da Capital. En el otro sector estaban encerrados miembros del grupo Comando Vermelho. Primeiro Comando da Capital, un grupo procedente de Sao Paulo, ya estuvo detrás de un brutal motín en una cárcel del sur de Brasil hace dos años.

Brasil es uno de los países del mundo con mayor cifra de presos en las cárceles. Por lo general las prisiones están superpobladas y las condiciones de vida son malas. Debido a esta situación se han producido muchos motines en el pasado en distintas cárceles. En septiembre la policía capturó a más de 300 presos que se habían fugado en Jardinópolis.

El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, se manifestó ya el año pasado de forma muy crítica sobre la situación en las cárceles. Muchas veces las organizaciones criminales son las que controlan las instituciones, que “son auténticas escuelas del crimen”, reconoció Cardozo ante un comité parlamentario en Brasilia. (Clarín)