LA ORGANIZACIÓN LLAMÓ A FRENTAR LOS “ASESINATOS Y DETENCIONES ARBITRARIAS” IMPULSADAS POR EL GOBIERNO, EN MEDIO DE UNA ESCALADA DE VIOLENCIA INSTITUCIONAL POR EL YIHADISMO Y EL NARCOTRÁFICO.

La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) llamó al presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, a respetar los derechos humanos, tras el atentado perpetrado el viernes por un grupo extremista en el sudeste del país asiático, donde 14 personas murieron y 67 resultaron heridas.

“La total indiferencia mostrada por los atacantes por el derecho a la vida no debe satisfacerse mediante una acción gubernamental que no tenga en cuenta los derechos humanos”, señaló en un comunicado Champa Patel, investigador para la región del Sudeste Asiático y el Pacífico de AI.

“El recurso de asesinatos, detenciones arbitrarias y otras violaciones de los derechos humanos solo beneficiará a aquellos que buscan un ciclo creciente de violencia y abusos”, añadió Patel en su mensaje dirigido al presidente, quien tras el ataque decidió cancelar su primer viaje oficial a Brunei.

Al asumir la jefatura de Estado el 30 de junio pasado, Duterte inició una guerra total contra las drogas que ha causado más de 2.500 muertos, al menos la mitad de ellos a manos de grupos de vigilantes civiles.

La ONU y organizaciones de derechos humanos como AI ha criticado duramente esta campaña.

El presidente filipino declaró el “estado de anarquía” en el país por el atentado bomba cuya autoría ha reclamado Abu Sayyaf, una organización musulmana radical filipina que apoya al Estado Islámico (EI), informó la agencia EFE.

“No estamos hablando de ley marcial -explicó Duterte- pero invito a las Fuerzas Armadas, a los militares y a la policía a que controlen el país de acuerdo con mis especificaciones. Tengo el deber de proteger la nación”, dijo el dirigente de 71 años de edad.

El atentado se produce pocos días después de que el gobierno anunciara la intensificación en la ofensiva contra Abu Sayyaf después de que al menos 15 murieran en enfrentamientos con los insurgentes en la ciudad de Patikul, en la provincia meridional de Sulu.

Abu Sayyaf, creado en 1991 por un puñado de ex combatientes de la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética, se ha declarado seguidor del EI y ha protagonizado algunos de los ataques más sangrientos del país.(Agencia Télam)