La Iglesia San Pedro, situada en la calle 651 entre 22 y 23 de Villa Garibaldi, es la más antigua de La Plata. Y justo en esta semana santa, tres personas decidieron entrar al templo, pero para asaltar al cura cuando estaba durmiendo.

El terrible episodio de inseguridad ocurrió el miércoles pasado, cuando Carlos, el sacerdote, se fue a dormir a la casa parroquial un poco más temprano de lo habitual.

Todos los ladrones estaban armados con cuchillos, con los que lo despertaron bajo amenazas y lo golpearon, para después llevarse distintas pertenencias de valor.

Según los vecinos, este violento caso no fue un episodio aislado de inseguridad. Muy por el contrario, aseguraron que se trató de un eslabón más de una sucesión de hechos similares que se registraron en esa zona de La Plata los últimos 15 días.

En cuanto al asalto que sufrió el sacerdote de la iglesia San Pedro, un allegado al religioso contó ayer a EL DIA que “el episodio fue entre las doce y media y la una de la mañana del miércoles pasado”.

De inmediato, el hombre hizo saber que “los tres ladrones entraron por un lateral de la iglesia y abrieron a las patadas una puerta de hoja doble de vidrio”.

Enseguida los delincuentes vieron que en un cuarto del lugar se hallaba durmiendo el padre Carlos. Así, el cura tuvo una pesadilla, pero despierto.

En tal sentido, el mismo allegado reveló que “de entrada nomás, uno de los ladrones le pegó en la cara un par de reveses con una mano”.

Y en medio del aturdimiento, el padre Carlos enseguida escuchó una advertencia con tono desafiante: “quedate quieto o te afeitamos”, le expresaron los delincuentes de acuerdo a lo informado a este diario por el mismo vocero.

Luego se dedicaron a buscar lo que querían: dinero y otros elementos de valor.

Y a decir del mismo allegado al sacerdote, lo consiguieron. Al respecto, detalló que “le sustrajeron dinero en efectivo (no precisó el monto), una computadora, un equipo de música, ropa y un celular”.

Pero la ambición de ese grupo de ladrones era mayor. Y así se lo hicieron saber al padre Carlos.

“Los delincuentes intentaron ingresar al sector de la iglesia. Pero se encontraron con una firme negativa del padre, que por nada del mundo, aún exponiéndose a cualquier tipo de represalia, les permitió acceder al templo”, contó esa persona de su entorno.

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