La mejor carta de presentación del plan ferroviario que ayer dio a conocer el Gobierno está en el pasado: si los trenes argentinos hubieran tenido el sistema de frenos que se implementará en los próximos cuatro años, nunca habrían existido la tragedia de Once, que se llevó a 52 personas, ni los 61 muertos en total y las 1483 personas que resultaron heridas en las vías en las últimas dos décadas.

La afirmación corrió por cuenta del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que ayer presentó oficialmente ante la prensa el plan de US$ 14.187 millones en ocho años que el Gobierno comenzó a instrumentar desde principios de año. El funcionario afirmó que el proyecto convenció al presidente Mauricio Macri a tal punto que no discutió “ni un solo peso”.

El ministro de Transporte no mostró sobresaltos cuando se le preguntó sobre las dificultades para el financiamiento del plan. Sostuvo que los trabajos en la línea San Martín se afrontarán con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que el soterramiento del Sarmiento contará con un crédito del banco brasileño BNDS.

También habrá aportes del Tesoro, de proveedores (en especial los de vagones), organismos internacionales y otras alternativas, como el armado de proyectos de inversión público- privada o la emisión de deuda.

Dietrich estuvo acompañado por Germán Bussi, secretario de Planificación de Transporte; Marcelo Orfila, presidente de Trenes Argentinos Operaciones, y Manuela López Menéndez, secretaria de Obras de Transporte.

El sistema de frenos al que se refirió Dietrich se conoce en la jerga técnica como ATS. Tiene una función sencilla: cuando un tren viola la luz roja o va más rápido de lo permitido, se detiene de manera automática y elimina un eventual error humano. En la Argentina está disponible desde principios de los años 80, pero nunca se generalizó. La apuesta oficial es que en cuatro años todos los trenes locales de pasajeros lo tengan instalado.

El plan contempla inversiones por US$ 816 millones en sistema de frenos y señalamiento, US$ 570 millones en la renovación de las vías, US$ 100 millones en la repotenciación del sistema, US$ 3000 millones en el soterramiento del Sarmiento y US$ 3244 millones en la construcción de una red de expresos regionales (RER), un sistema que conectará las distintas líneas de trenes en la ciudad de Buenos Aires, con una nueva red de túneles, electrificación de líneas y ramales diesel, nuevas vías, viaductos y pasos bajo nivel.

El plan también contempla que al final del mandato de Macri puedan viajar en tren 3,2 millones de pasajeros, y que ese número se amplíe hasta los 4 millones dentro de siete años.

Dietrich apuntó otra necesidad: para que esa capacidad se use, el tren deberá ser un medio de transporte más rápido que el auto, algo que hoy no ocurre.

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