Joaquín Sabina, que a sus 68 años y tras superar varios sustos con su salud comienza esta semana una gira con su nuevo disco, “Lo niego todo”, revela a Efe que siempre pensó que “iba a ser un viejo verde”. “Y lo estoy consiguiendo”, recalca.

“Yo, con mi biografía, no estoy muy en desacuerdo. Tal vez estoy en desacuerdo con haber perdido tantas noches y tanto tiempo haciendo el idiota por los bares en lugar de escribir”, aclara el cantante, cuya vida le ha dado muchas alegrías y algunos sustos, como el que le dieron un ictus, en 2001, o una diverticulitis, en 2011.

“Como mucha gente cercana a mí soy de una generación que anduvo con la heroína. No yo, porque no la he probado nunca, pero sí con determinados excesos; es una generación muy loca y mucha gente, a veces la mejor, se quedó por el camino”, explica.

“No soy nostálgico, no tengo nostalgia de nada, pero sí tengo memoria y la memoria a veces se agarra a cosas hermosísimas, a ese minuto que te pasó una vez y a esa felicidad que dura tan poco pero que es inolvidable”, añade el cantautor, que ha regado su último proyecto de momentos que le han marcado.

“Ha sido divertido hurgar por dentro en las verdades, en las mentiras, en los excesos de esa caricatura que se ha hecho de mí y que no tiene tanto que ver con quien soy ahora”, concluye. (EFE)