El presidente de Brasil, Michel Temer, defendió hoy la legalidad de la destitución de la ex jefa del Estado Dilma Rousseff, un proceso al que juzgó como una “muestra para el mundo”, fustigó el proteccionismo de los países desarrollados y destacó, como forma de cooperación para el planeta, el acuerdo de control nuclear mutuo en vigencia hace 25 años con la Argentina.
Las delegaciones de Ecuador, Costa Rica, Bolivia, Venezuela, Cuba y Nicaragua abandonaron el debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas cuando Temer debía iniciar su discurso, en señal de repudio.
La delegación de Ecuador, encabezada por el canciller Guillaume Long, y el embajador del país en la ONU, Horacio Sevilla, dejaron la sala junto a las delegaciones de los otros países, señaló el diario ecuatoriano El Telégrafo.
También hubo protestas de brasileños residentes en Nueva York que levantaban pancartas de “golpista”.